El PAR-Q+ es un cuestionario de salud que tu cliente rellena antes de empezar a entrenar. Sirve para una sola cosa, y la hace bien: detectar si hay algo en su salud que aconseje una valoración médica antes de subir la intensidad. Son siete preguntas generales y, solo si alguna sale «sí», un segundo nivel de preguntas según su condición.
No es un diagnóstico ni sustituye a un médico. Es la forma más rápida y documentable de hacer la pregunta que todo entrenador debería hacer el primer día.
Qué es el PAR-Q+ y en qué se diferencia del PAR-Q
El PAR-Q original (Physical Activity Readiness Questionnaire) tenía siete preguntas y una regla sencilla: cualquier «sí» mandaba al cliente al médico. El problema es que así se apartaba del ejercicio a mucha gente que precisamente lo necesitaba: una persona con hipertensión controlada o con diabetes tipo 2 en tratamiento acababa esperando un informe que no aportaba nada.
El PAR-Q+ corrige eso con un segundo nivel. Lo mantiene la PAR-Q+ Collaboration, que lo revisa cada año a partir de la evidencia disponible. La idea es que un «sí» en las preguntas generales no te para: te lleva a preguntas más concretas, y solo algunas respuestas derivan a una valoración sanitaria.
Cómo funciona: siete preguntas y un segundo nivel
Las siete preguntas generales preguntan, en resumen, si:
- Un médico le ha dicho alguna vez que tiene una afección cardíaca o hipertensión.
- Siente dolor en el pecho en reposo, en su día a día o al hacer actividad física.
- Ha perdido el equilibrio por mareos o ha perdido el conocimiento en los últimos 12 meses.
- Le han diagnosticado otra enfermedad crónica.
- Toma medicación prescrita para una enfermedad crónica.
- Tiene (o ha tenido en el último año) un problema de huesos, articulaciones o tejidos blandos que pueda empeorar con más actividad.
- Su médico le ha dicho que solo haga actividad física supervisada por un profesional sanitario.
Si todas son «no», puede empezar. Si alguna es «sí», pasa a las preguntas de seguimiento, agrupadas por condición: artritis, osteoporosis o problemas de espalda; cáncer; afección cardíaca; hipertensión; enfermedades metabólicas como la diabetes; salud mental y dificultades de aprendizaje; enfermedades respiratorias; lesión medular; ictus; y cualquier otra condición.
Qué hacer según las respuestas
| Resultado | Qué significa | Qué haces |
|---|---|---|
| Todo «no» en las 7 preguntas generales | Apto para empezar | Empieza de forma progresiva |
| Algún «sí» en las generales, todo «no» en el seguimiento | Apto, con precauciones | Empieza de forma progresiva y adapta el programa a su condición |
| Algún «sí» en el seguimiento | Necesita más información | Antes de aumentar la actividad, que consulte a un profesional sanitario o complete el ePARmed-X+ |
Hay además dos situaciones en las que conviene esperar aunque el cuestionario salga limpio: una enfermedad pasajera, como un resfriado o fiebre, y el embarazo, que merece hablarlo con su profesional sanitario antes de cambiar su actividad.
La idea clave: un «sí» no es un «no puedes entrenar». Es un «vamos a preguntar un poco más antes de apretar».
Cuándo pedirlo
- Antes de la primera sesión. No después de la tercera, cuando ya le has hecho hacer sentadillas con carga.
- Cuando vuelve tras una lesión o una enfermedad, aunque su último cuestionario esté en vigor.
- Cuando te cuenta algo nuevo: un diagnóstico, una medicación, un mareo en la última sesión. Si ahora respondería «sí» a una pregunta que antes era «no», su cuestionario ya no vale.
Cada cuánto renovarlo: 12 meses
El propio PAR-Q+ dice que su validez es de 12 meses como máximo desde que se rellena, y que deja de valer antes si la salud de la persona cambia. Así que la práctica sensata es sencilla: pídelo al empezar, renuévalo cada año y repítelo cuando algo cambie.
Lo que falla casi siempre no es la primera vez, sino la segunda: el cuestionario se pasa en la valoración inicial, se guarda en una carpeta y nadie vuelve a mirarlo. Si tienes muchos clientes, necesitas algo que te avise de qué declaraciones han caducado.
Qué hacer con las respuestas: son datos de salud
Las respuestas del PAR-Q+ son datos de salud, una categoría especial en el Reglamento General de Protección de Datos (artículo 9). Eso tiene tres consecuencias prácticas:
- Tu cliente tiene que consentirlo de forma expresa, sabiendo para qué los usas: adaptar su entrenamiento con seguridad.
- Guárdalos en un sitio seguro y con acceso limitado. Una foto del papel en el móvil o un PDF en un chat no lo son.
- Conserva la fecha y el historial. Si algún día tienes que demostrar qué te declaró tu cliente y cuándo, lo que vale es el documento fechado, no tu memoria.
Errores frecuentes
- Usar el PAR-Q antiguo. Deriva al médico por cualquier «sí» y acaba apartando del ejercicio a quien no hacía falta.
- Pasarlo una vez y olvidarlo. Caduca a los 12 meses y con cualquier cambio de salud.
- Tratarlo como un trámite. Un «sí» en el seguimiento pide una valoración antes de subir la intensidad, no una firma y a entrenar.
- Leerlo como un diagnóstico. No lo es: te dice cuándo preguntar más, no qué tiene tu cliente.